La adolescencia, como todos sabemos, supone una etapa de
cambios físicos y psicológicos que suponen un gran estrés para el adolescente…
y para los padres. Mientras que ellos buscan su propia identidad y autonomía
con todo lo que ello supone, para los padres es difícil ver los cambios
sufridos por su dulce e inocente niño, que ya no es tan niño.
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